Si hay algo de lo que puede jactarse el público argentino es de creer que sabe más que los propios músicos, y los más jóvenes que pasan horas y horas sentados frente a una compu creen que pueden juzgar todo sin siquiera saber quien demonios fue Gamexane Villafañe.
Me causa gracia y a la vez indignación que gente que no hace nada de su vida pueda criticar impunemente a tipos que se han pasado toda una eternidad peleando por sus ideales. “Este es un vendido, aquel es un careta, esa banda no puede tocar más”, escuchamos una y otra vez de boca de adolescentes que no trabajan, gastan la plata de mamá y papá, llegan a casa y tienen el cuarto ordenado y la comida hecha…
Yo puedo entender las críticas si son constructivas y argumentativas, más no así en caso de provenir de personas que no solamente no hacen nada de sus vidas sino que jamás han ido a un recital de rock y se creen los dioses del Olimpo rockero.
Soy de esa clase de personas que no se conforma con una explicación simple y barata, quiero llegar al meollo del asunto. Y la mayoría de los personajes con los cuales debato no son capaces de una argumentación sólida e irrebatible. Pero mejor ejemplifiquemos, así se ve el tenor de las incoherencias de las que hablo.
Año 2006, Attaque 77 edita un tema llamado Sexismo, el cual incluye una parte rapeada por Ciro Pertusi. Para que!?! Horror de horrores!! Cómo puede ser?!? Rayos y centellas llovieron sobre ellos!!
Argumentos para tamaña defenestración pública? “Ciro se hace el rapero y no le da, Attaque hace punk, para que tiene que rapear?, Son re caretas, ahora hacen rap para vender”. Casualmente estos “argumentos” provenían de gente que se decía fanática de The Clash, emblemática banda punk londinense pionera en mezclar otras músicas dentro de su paleta de colores. De hecho, hasta hoy no encuentro gente en este país que critique a Clash por haber escrito canciones como The Magnificent Seven, a todas luces un rap en la mejor tradición del Rapper's Delight de los Sugarhill Gang, o funk callejero en Overpowered by funk. Pero claro, Clash puede, Attaque no, para ellos está prohibido. La razón? Aún la desconozco.
Me han dicho “Eh pero me comparas a The Clash con Attaque!”. No confundamos, lo que es comparable no son las bandas sino las acciones. Y nadie se quejó tampoco de que Flema, los edecanes del punk gerliforniano, hicieran un rap de punta a punta en “Nunca nos fuimos”. Parece se que TODOS pueden, menos Attaque.
Quién decidirá lo que está bien o no? Hay un señor con una vara que dice “Vos si, vos no”? Yo totalmente convencido de que la musica es libre en tanto sea coherente en su accionar, pero veo que estaba equivocado.
Similar suceso aconteció cada vez que Attaque 77 hacía una canción de amor. “Ehhh caretas, ahora hacen temas de amor”, epíteto proferido mayormente por fanáticos de Ramones, la mítica banda de Forest Hills. No sería gran cosa de no ser porque los 4 forajidos de Queens, New York, tenían en sus repertorios una cantidad de canciones…de amor!
Ya desde el seminal “Ramones” de 1976 hasta “Adiós Amigos”, que marcaría el fin del camino de los adolescentes eternos, su amplia y despareja discografía nos regaló himnos amorosos como I wanna be your boyfriend, My my kind of a girl, Bye bye baby, Can't get you outta my mind o I won´t let it happen. Entonces volvemos a lo mismo, qué azarosa circunstancia atribuible quizás a la burocracia cósmica permite que 4 melenudos de Estados Unidos puedan poner su corazón en sus canciones, pero prohíbe que otros 4 locos esta vez del porteño barrio de Flores puedan cantarle al amor?
Me pasa algo similar con Los Violadores, la banda que hizo germinar la semilla del punk en Sudamérica. Genialmente suicidas en su inicio, como todo joven que se precie de tal, desafiaron al régimen represor imperante en esos días al grito de su himno de batalla llamado Represión. Luego llegó el éxito de la mano de Uno Dos Ultraviolento, la fama, los viajes, los excesos, las peleas… Terminaron en un extraño mix entre The Cure, U2, The Cult, muy reventados, hablando de cosas que no se adecuaban a lo que pasaba en el país en ese momento. Recordemos el contexto, año 1989-principios de los 90s: hiperinflación, saqueos, violencia, Alfonsín no puede terminar su mandato… Y Los Violadores enfundados en cuero y camisas con volados, cantando acerca del amor hacia una mujer-moto (Soy tu jinete) o cómo echar de casa a una pesada (Vamos nena).
Misteriosamente, hoy en día son el emblema del punk (cosa que no está mal, fueron los primeros en hacer esa música en este país), pero a la vez parece que nadie recuerda su época oscura, sus años de glamour y sustancias. Irónicamente, sus fans parecen ser la Reserva Moral del Punk en el Mundo, ya que critican abierta y violentamente cualquier cosa que ellos tilden de “no punk”. Que hubieran hecho estos jóvenes faunos en los oscuros fines de los 80s, cuando Los Violadores eran rock stars que se preocupaban más por el delineado de sus ojos que por los que padecían las miserias del último gobierno pre menemista?
Creo que todo esto puede resumirse en una frase que mi madre siempre me dice: “Dime de que alardeas y te diré de que adoleces”. Demasiada pretensión ideológica para gente que todavía está buscándose, demasiada miseria propia para tanta crítica ajena.
Cuando alguien sea capaz de mirar las cosas con menos egoísmo y más objetividad, cuando las rivalidades y críticas den paso a la libertad artística coherente, quizás podamos creer en un mundo mejor para todos.
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